sábado, 26 de agosto de 2017

El superodenador que monitoriza los mares

La NASA ha desarrollado el primer superodenador del mundo capaz de simular (con precisión cartesiana) todas las corrientes del mundo. Gracias al gigantesco poder de computación de Pleyades (como llaman al sistema) los investigadores podrán calcular en tiempo real cómo 'respiran' los océanos. La guinda la pone un sistema llamado “Hipermuro” de 3 por 7 metros el cual permitirá ver al momento como fluctúan las corrientes del todo el mundo. Y no solo eso: también permitirá a los investigadores ver en tiempo real cómo los mares reciclan Co2 de la atmósfera o cómo funciona el sistema que tienen para regular la temperatura global. Es una herramienta increíblemente poderosa.



El “Hyperwall”, como lo llaman en su lengua patria sus desarrolladores, se encuentra en el centro de investigación de AMES de la NASA en Silicon Valley (California). El sistema permite a los científicos analizar una gran cantidad de datos al mismo tiempo y desde diferentes perspectivas. Lo hace realizando una representación de los datos que envían un gran número de satélites y sensores de la NASA, colocados alrededor del mundo. Después, todo este Big data aparece en ésta gigantesca pantalla; donde toma increíbles formas y colores según la profundidad, la corrientes...


La monitorización global del océano

Con este nuevo sistema, los investigadores del centro AME serán capaces de simular cualquier cambio en los océanos en tiempo real. Esta herramienta está siendo especialmente significativa en el estudio del deshielo del ártico y los casquetes polares. Echándole un vistazo rápido, se puede ver cómo los glaciares del circulo polar se están deshaciendo a una velocidad vertiginosa. También, será muy útil para ver al toque como se forman los tifones y los huracanes en el mar. Así como, los tsunamis; con lo que se espera salvar miles de vidas en el futuro.


    Cada una de las pantallas del Hyperwall es autónoma e interactiva.

Una de las novedades más interesantes que ha arrojado esta herramienta es la concentración de remolinos en las áreas polares. La cantidad de hielo (con agua dulce) que se está fundiendo es tan bestia, que está generando una enorme cantidad de remolinos. “Tratamos de conseguir una visión global, completa y profunda del movimiento de los oceanos; que sea coherente con lo observado y con los modelos de ecuaciones precedentes”. Así, explicaba Dimitris Menemenlis, investigador del proyecto, cuáles eran los objetivos a largo plazo para esta innovadora herramienta.

Los océanos son una gran máquina de reciclaje
Los océanos son la gran máquina de reciclaje de dióxido de carbono de nuestro planeta. Lo hacen a través de los grandes bosques que hay bajo la mar: arrecifes coralinos, grandes praderas de algas, hongos e incluso peces. Capturan el 50% del dióxido que se recicla en el planeta. Se estima que los pequeños elementos que forman el plancton microscopico (las llamadas diatomeas) absorben anualmente unas 150 millones de toneladas de carbono. 



    Esta grafica no engaña amigos: el dióxido se dispara por el orbe.

Durante 600.000 años, el Co2 de la atmósfera de nuestro planeta ha estado por debajo de las 200 partículas por millón litros cúbicos de oxígeno. Ahora, desde 1950, se ha disparado el nivel de dióxido de carbono en la atmósfera, llegando a niveles de 360 partículas por millón. Nada bueno. Es el peor momento del planeta. Este cambio no es en absoluto leve: es suficiente para ir marchitando los corales; que, recordemos, son parte imprescindible del mecanismo de reciclaje de la Tierra.


Y si no recicla... Nos morimos envenenados aquí o en la China.

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